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lunes, 17 de agosto de 2009

El asno y el caballo. (fabula)

Hacia la gran ciudad caminaban
un hombre, su caballo y su asno.
Este último, mucha carga llevaba
y el andar lo agotaba.
Rendido, suplicó al caballo:
Ayúdame con la mitad de mi carga o moriré.
El cansancio es mucho, alíviame y lleva un fardo.
El jamelgo lo ignoró y a poco el asno murió.
El hombre, sin pestañar, los fardos del muerto
sobre el caballo cargó.
Desgraciado de mí, por no querer al mulo auxiliar
ahora toda la carga yo he de llevar.
Moraleja:

Nunca dejes de ayudar
porque el mal que sufren los otros
siempre a ti te ha de afectar.

miércoles, 12 de agosto de 2009

Favaritx, el buque Lamoricière y Jercy Rosycki.

La roca oscura de Cap de Favaritx al norte de Menorca hace que la belleza de este lugar sea de las más enigmáticas de la isla. Pero lo que muchos no saben es que las aguas de esta costa hace años que guardan un secreto.

A diez kilómetros de la costa descansan los restos de un barco de carga y pasajeros llamado Lamoricière, que a mediados del siglo pasado hacía la ruta Alger – Marsella. El hundimiento se produjo en 1942 y en la tragedia perdió la vida el matemático polonés Jercy Rosycki, nacido en 1909, uno de los descifradores del código secreto Enigma.

Los conocimientos de Rosycki en criptología le permitieron descubrir el misterio del aparato que los alemanes utilizaban para cifrar mensajes durante la Segunda Guerra Mundial.
En aquellos tiempos, Rosycki trabajaba en un centro secreto de la inteligencia aliada del sur de Francia, que se llamaba Càdix. Cuando embarcó en el Lamoricière, venía de pasar una temporada de descanso en una sucursal de este centro cerca de la ciudad de Alger.  Los compañeros de Rósycki, Marian Rejewski y Henryk Zygalski no perecieron en este naufragio. Continuaron sus trabajos criptográficos. Tras la invasión de Francia por las tropas nazis se refugiaron en el sur de Francia.

El 6 de enero de ese año, día de Reyes, el Lamoricière habia salido del puerto de Alger. Cuando estaba a la altura de Menorca, le sorprendió un gran temporal. El capitán intentó buscar refugio en la costa norte de la isla pero no le dio tiempo. Las olas se lo tragaron. La pesada carga de naranjas argelinas, que en aquellos momentos la colonia destinaba a la metrópoli, hizo acelerar el proceso. El balance de la tragedia fué de 301 muertos y sólo 93 supervivientes.
El barco se construyó en 1920 para navegar con gasoil. El conflicto bélico, provocó escasez de combustible, que se destinaban a los tanques y aviones. En el año 40 lo habían adaptado para que pudiera funcionar con carbón.


(fuente: Diario Ultima Hora)

miércoles, 5 de agosto de 2009

Na Macaret.




Al fin llegó el día, atrás se quedó mi Olympus y me he comprado una Canon Eos 500D, una pasada incluso creo que demasiada cámara para mi, le he puesto un objetivo Tamron 18-270, se agradece no tener que ir cargado de diferentes medidas de lentes.
Estas fotos de hoy y las de mi anterior entrada ya las he tomado con ella. A estas últimas les falta un poco de nitidez por haberlas hecho a pulso, sin trípode.

lunes, 3 de agosto de 2009

Sanitja. (Paraiso arqueologico).

Este es uno de los lugares más abrigados y seguros de la intempestuosa costa de tramontana. El puertecito de Sanitja es largo y estrecho y frente a él se encuentra una pequeña isla que sirve de protección a los furores de Poseidón en invierno.
Sanitja está poseída por la grandeza del escenario natural y la desolación del entorno, sólo habitado por las cabras y una ligera alfombra de hierba verde.Sin embargo, allí duerme una ciudad desaparecida, una villa hundida en la tierra y el mar cuyo nombre fue famoso en todo el Mediterráneo.
Los hallazgos arqueológicos revelan que este asentamiento fue fundado seguramente por los fenicios o cartagineses, que lo convertirán en un importante núcleo urbano y marinero, con edificaciones defensivas, templos y necrópolis. La prosperidad de Sanitja se acrecentó con la civilización romana. Los restos encontrados indican que el enclave romano se desarrolló desde la época republicana hasta el siglo VI d.C., siendo abandonado por las posteriores invasiones y piraterías.
Los pobladores prehistóricos también consideraron ese lugar como un templo sagrado.

De hecho, toda Sanitja es un paraíso arqueológico por descubrir, tanto los vestigios que pueden observarse actualmente, como los restos que se encuentran en el fondo del mar. El misterio de esta ciudad medio sumergida ha propiciado la creación de mitos y leyendas en torno a este lugar.

Madó Alzina, antigua payesa de Santa Teresa, contó la tradición al investigador Francesc Camps, según la cual la virgen del Carmen existente en el oratorio de esta finca procedía de la antigua ciudad sumergida, Ses Vilotes.
Otra leyenda nos habla de un obispo, que por razones desconocidas fue condenado a muerte. Lo ataron a una cadena y lo arrastraron hasta el fondo del puerto, llamado por ello Es Canal de Sa Cadena. Los antiguos del lugar, afirmaban que un día, labrando las tierras, apareció la cadena que dio muerte al obispo. Nadie sabe hoy donde se encuentra.